Decálogo de Papel


Los emperadores de ahora han sacado conclusiones de esta simple verdad: lo que no existe en papel, no existe en modo alguno.

Czeslaw Milosz, Premio Nobel de literatura, La mente cautiva, 1953.

 

 

El papel es una de las herramientas más democráticas de la historia, desde sus orígenes en la antigua China ha permitido que millones de personas alrededor del mundo conviertan sus ideas en palabras e imágenes concretas. Sin el papel no existirían cosas esenciales para la cultura y las sociedades, como los libros o los billetes, factiblemente reproducibles y utilitarios. Además, el papel es la base sobre la que se expresan la mayoría de expresiones artísticas al día de hoy, sin embargo, parecemos conocer poco de un medio que de una u otra forma ocupamos a diario, en este decálogo plantearé algunas resoluciones fundamentales a la hora de elegir el que mejor se adapte a tus necesidades.  

 

Primero lo primero, ¿Qué es el papel?

Entendemos por papel un material ligero, fino y sin embargo altamente resistente que se fabrica a partir de fibras vegetales que pueden ser extraídas de distintas materias primas como el algodón, la madera o la paja. Tales fibras se procesan mediante la molienda y dilución en agua para ser convertidas en una pulpa que luego se endurece y se seca, hasta ofrecer como resultado final una hoja delgada presta a ser utilizada en diversas aplicaciones. 

 

 

 

 

Entonces, ¿Qué entendemos por papel de Bellas Artes?

Este papel es diseñado especialmente para artistas, generalmente los grandes fabricantes de papel artístico se preocupan por dos hitos esenciales: en primera instancia, que el papel resista el tiempo en las condiciones más óptimas, considerando que será utilizado por aprendices y artistas que dan un valor humano añadido a sus papeles, pues a través de sus creaciones y obra lo convierten en una extensión de su patrimonio. 

Y en segunda instancia, que el papel tenga condiciones idóneas (textura, peso, absorción) para que el trabajo con determinados materiales sea ideal. Esto lo diferencia de papeles más corrientes como el papel periódico por citar un ejemplo, que está diseñado para ser desechado a diario y es altamente ácido, lo que hace que se ponga amarillo con el paso del tiempo dada la cantidad de lignina que posee. 

 

 

Lo cierto es que hay un papel para todo…

Precisamente por la variedad de técnicas y medios de expresión, existe un papel óptimo para cada uno de ellos. En el mercado puedes encontrar papeles para escritura, fotografía, pintura, grabado, entintado, dibujo, papeles para acuarela, o papeles mixtos para dibujo y acuarela, ¡Incluso hay papeles diseñados para proteger a otros papeles!  Cada uno de ellos tendrá condiciones especiales que no tendrá el otro y eso te dará un margen sumamente amplio para jugar con distintos soportes y técnicas, además claro de experimentar fusionando recursos para conseguir acabados inusuales.

 

Entonces, ¿cómo saber qué papel elegir para cada técnica?

Este tema puede parecer confuso, pero es más sencillo de lo que parece. Existen muchas formas de promediar que papel es ideal para ti. Casi siempre la portada de una croquera te dará una pista sobre el material para el cual fue creado. Pero también puedes considerar que el papel se mide en gramaje o gramos (recuerda que el papel es pulpa procesada). El gramaje del papel tiende a aumentar a medida que se utiliza para técnicas más húmedas, pues de esa forma podrá resistir mejor las cargas de humedad. Generalmente el gramaje también se expresa en la tapa de las croqueras de arte. 

Los papeles con menor gramaje (desde 80 grs) se diseñan para trabajar con grafito o técnicas secas de poca densidad como el carboncillo,el gramaje a su vez tiende a aumentar (desde 120 grs) con técnicas más densas como la tiza pastel que se trabaja insistiendo en el papel, y en este orden el papel es aún más denso si se trabaja con técnicas húmedas como la acuarela (desde 300 grs), e incluso pastosas como el acrílico y el óleo (300 grs o más). Tal vez solo es excepción a esta normal el papel para plumones, que generalmente se hacen a base de alcohol y no requieren un papel demasiado grueso pues el alcohol se evapora apenas toca la superficie del papel. 

 

 

 

También la textura del papel es importante a la hora de elegir

Así como el papel cobra mayor densidad a medida que se trabaja con técnicas más húmedas, también la textura varía para potenciar los efectos del medio artístico aplicado. La textura siempre será complementaria u opuesta del material. Por ejemplo, técnicas suaves como la tiza o la acuarela, pese a ser distintas entre sí, requerirán un papel texturado que aporte riqueza a las limpias aguadas o a los suaves difuminos de la tiza pastel. Mientras que técnicas como el gráfito o los lápices de colores, que tienen cierta textura en sus minas requerirán superficies suaves sobre las que el material se deslice sin problemas. El papel para acrílico y óleo requerirá una textura similar a la del lienzo, con entramados hilados para sujetar la pasta pictórica. 

 

 

Además, ¡el papel puede ser blanco o ahuesado!

Piensa por un segundo en ovejas, las ovejas “blancas” generalmente son color crema, su lana es extraída y luego blanqueada con cloro o con algo conocido como blanqueamiento óptico, añadiendo medidas específicas de azul para neutralizar el color crema y “blanquearlo”. Lo mismo ocurre con algunas pastas de dientes que tienen partículas azules para blanquear, y lo mismo ocurre con el papel. Un papel de bellas artes idealmente señalará que está libre de blanqueamientos, por tanto, libre de ácido que pueda alterar los colores de tu obra de arte con el paso del tiempo o la exposición al sol. Estos papeles color “crema” son conocidos en el mundo artístico y editorial como papel ahuesado.

Sin embargo, toda regla tiene su excepción, hay papeles que requieren ser blanqueados para que los colores destaquen aún más y la superficie sea mas “neutra”, este tipo de papeles son ideales para escanear ilustraciones que serán procesadas digitalmente, como el papel Bristol o el papel para lettering.

 

 

¡Pero un papel coloreado puede despertar la creatividad!

No todo es blanco o color hueso, en el mundo de las Bellas Artes hay papeles con base de color que pueden ser muy útiles en términosformales; papeles grises en los que se puede hacer retratos a blanco y negro preciosos, papeles café para trabajar con sanguinas y tizas atmósferas nostálgicas, papeles rojos, negros, azules, naranja para descomponer la teoría del color, jugar con materiales de acabado metálico, hacer collages, recortes, fotomontaje ¡Las posibilidades son infinitas si eres un alma que disfruta poniendo a prueba con los límites!

 

¡El papel tiene caras!

Sin importar el gramaje, color, textura o llanamente la utilidad de tu papel, debes saber que el papel tiene caras. Al momento de utilizarlo esto será determinante (y también al momento de comprarlo, pues sabrás que tan versátil puede ser o que tantos usos puede ofrecerte cada hoja). Generalmente la cara superior o que da hacia la tapa de la croquera es la cara diseñada para ser utilizada, esta cara tendrá una textura más pronunciada que su reverso y también tendrá un encolado. Esto solo lo ofrecen los más finos papeles, y es relevante sobre todo en técnicas húmedas, pues, aunque el encolado no se ve (es un baño químico que se aplica en la superficie) permite que los pigmentos se adhieran con más intensidad, influyendo así en tus colores. El reverso del papel tiende a ser más liso y los colores pueden verse ligeramente más débiles, pero de igual forma puede ser utilizado ¡Cientos de dibujos expuestos en museos fueron hechos en el reverso del papel!

 

¡El papel también necesita atril!

El cine nos ha vendido la escena romántica de los pintores plantados frente a su atril, generalmente hay muchos implementos que designamos por asociación a la pintura y en consecuencia al lienzo, pero el papel también necesita atril. Al ser portable (el papel puede llevarse en pads, o de ser un pliego, enrollarse) tendemos a llevar nuestro papel a la mesa y trabajar directamente sobre la misma. Esto a la larga puede producirnos profundos dolores de espalda, además de limitar nuestro campo de visión, ver un dibujo de frente siempre nos permitirá tener más consciencia de su composición y detalles, incluso la acuarela que es húmeda, se ve beneficiada cuando se trabaja en superficies inclinadas que permiten al agua movilizarse con facilidad. 

 

 

El tamaño del papel nos habla de quién lo ocupa

Generalmente los papeles chicos o portables en blocks, pads y croqueras son excelentes aliados transportables para artistas que disfrutan de hacer bosquejos urbanos o interpretaciones al aire libre, aunque sobre todo los y las estudiantes son quienes se benefician de este tipo de formatos amigables con el bolsillo y funcionales para practicar. A medida que un papel se hace más grande pensamos inmediatamente que reduce su portabilidad, se piensa en un trabajo más consciente en el estudio, se puede deducir que esto lo ocupará alguien con conocimientos en el medio o en sus primeros años de carrera, los pliegos y opciones aún más grandes tienden a ser la selección de artistas profesionales que poseen amplios espacios de trabajo y también gran seguridad del uso que le darán a tales superficies. 

Obra original del artista Rick Shaefer.

 

Las obras en papel no están acabada cuando se termina de crear 

Es importante considerar que el papel es muy resistente pues se puede trabajar en el con múltiples técnicas insistiendo a través de capas, pero también es un material orgánico y frágil que necesita ser conservado con cuidados especiales, ¿Qué sentido tendría hacer obras y dibujos maravillosos si estos no se conservan tal y como los creaste? para ello siempre es un buen complemento adquirir un barniz protector para cuidar tu arte de la intemperie, así como tener un espacio de almacenamiento dedicado exclusivamente a tus trabajos.